CNEGSR debe informar sobre distribución de condones femeninos.

March 25, 2020

 25 de marzo de 20

 

Folio: 1200200042919

Expediente: RRA 00210/20 

 

El caso

 

El particular solicitó al Centro nacional de equidad de género y salud reproductiva (CNEGSR) información documental en versión electrónica, que consigne y/o evidencie el número de condones femeninos que planea distribuir a los gobiernos de los estados en 2020.

 

En respuesta el Centro nacional de equidad de género y salud reproductiva señaló que después de una búsqueda exhaustiva, no cuenta con documentación que atienda lo solicitado, porque no ha formado parte de algún procedimiento para la adquisición de condones femeninos en el ejercicio fiscal 2020. En su recurso de revisión el particular se agravió con la inexistencia de la información peticionada. En alegatos el CNEGSR reiteró su respuesta.

 

En análisis

 

El análisis del caso arrojó que el agravio resulta FUNDADO, pues el Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva no turnó a la Dirección de Planificación Familiar, al Departamento de Recursos Humanos, Financieros y Materiales de la Coordinación Administrativa, así como a la propia Coordinación Administrativa, que por sus atribuciones también podrían atender la solicitud del particular. Además, la búsqueda se efectúo con un criterio de interpretación erróneo de la solicitud.

 

Este es el último pleno que expongo públicamente un recurso de revisión resuelto por esta ponencia. Aprovecharé la ocasión para referirme a un caso que ilustra la importancia de la disponibilidad de información pública  y como repercute directamente en la vida de la población, incluso en los niveles más privados e íntimos de la vida cotidiana como la sexualidad, dimensión central del ser humano que está presente en todas las etapas de la vida.

 

Relevancia del caso

 

El disfrute pleno de la sexualidad es fundamental para la salud y el bienestar físico, mental y social.[1] Para que dicho disfrute se lleve a cabo, la sexualidad debe ejercerse de forma libre e informada, de ahí la necesidad de que las personas conozcan sus derechos sexuales y reproductivos, los exijan y reciban servicios de salud sexual, gratuitos, oportunos, confidenciales y de calidad. El personal de los servicios de salud pública no debe negar información o atención bajo ninguna condición y ni prejuicio.[2]

 

Entre estos servicios está informar y proporcionar métodos anticonceptivos adecuados a las necesidades de las personas para llevar a cabo una vida reproductiva responsable. Sin embargo, el acceso a los métodos anticonceptivos es lejano para ciertos sectores de la población debido a una condición de vulnerabilidad o a causas culturales que estigmatizan o condenan la sexualidad. La información pública provista de acuerdo a las necesidades de cada sector de población podría empoderar a sus miembros y ayudarles a tomar decisiones cruciales para su vida. La información sobre métodos anticonceptivos ayuda a ejemplificar.

 

¿Cuál es la diferencia entre los condones masculinos y femeninos? La efectividad y objetivos de ambos métodos anticonceptivos es similar. Si son utilizados adecuadamente, sirven como barrera para evitar el embarazo o el contagio de enfermedades de transmisión sexual (ETS) con éxito de entre 85% y 97%. El condón masculino es una funda de látex, mientras que el condón femenino tiene un aspecto de bolsa prelubricada con anillos rígidos y flexibles en ambos extremos. [3]

Sin embargo, el condón femenino es muy poco o nada conocido. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2018, 97 de cada 100 hombres jóvenes han escuchado hablar sobre el condón masculino, pero sólo 34 de cada 100 mujeres jóvenes conoce el condón femenino. No se puede usar lo que se desconoce, así que mientras casi tres de cada cuatro jóvenes usan el condón masculino, solo cinco de cada mil mujeres utilizan el condón femenino. [4] ¿Por qué se conoce menos el condón femenino?

 

El condón femenino es un método que implica la decisión de la mujer de utilizarlo. Esto no sucede así debido a la falta de conocimiento sobre él y también a un factor de tipo cultural. Dos de cada tres jóvenes que no piden a su pareja utilizar algún método anticonceptivo por pena, son mujeres.[5] Esto aumenta el riesgo de las mujeres a enfermedades de transmisión sexual (ETS), embarazos no deseados, abortos en condiciones de riesgo, discapacidad materna y violencia de género.

El uso de los preservativos puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. El virus de inmunodeficiencia humana o VIH es una de las enfermedades de transmisión sexual más graves, pues en adultos jóvenes, mujeres y hombres de entre 25 y 34 años, cobra más vidas que las enfermedades en el hígado, la diabetes o la insuficiencia renal. [6] Pero el número de mujeres infectadas está en aumento. En el país alrededor del 20% de las personas que viven con VIH son mujeres, y la concentración se observa en estados con mayor pobreza como Chiapas, Oaxaca y Guerrero.[7]

 

En cuanto a embarazos no deseados, México es el país de la OCDE con más número de embarazos adolescentes.[8] En México, 38.1% de las mujeres de 20 a 24 años tuvo un embarazo en la adolescencia y de ellas, 57.8% pertenecen a un estrato social bajo. Este dato proviene de la Encuesta Nacional de los Factores Determinantes del Embarazo Adolescente (ENFaDEA) 2017 realizada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Estas mujeres no recibieron información sobre sexualidad y prevención.[9] Las creencias y los estereotipos influyen en algunos casos, pues las mujeres se sienten presionadas por la sociedad para casarse y embarazarse, o bien, son excluidas cuando no “cumplen” con esta función o ejercen su sexualidad libremente.

El embarazo en jóvenes adolescentes puede condenar a la descendencia a perpetuar las desventajas que afectaron a las madres y los padres, aunque casi siempre son las mujeres quienes se responsabilizan de la crianza.[10] Como puede verse, la información sobre métodos anticonceptivos también es necesaria para romper las desigualdades estructurales de género.

Una buena decisión en relación con la salud sexual y reproductiva, brinda además la oportunidad de que las mujeres mejoren su educación y puedan participar más en la vida pública, en especial bajo la forma de empleo remunerado en empresas que no sean de carácter familiar. De este modo, en un efecto multiplicador, la información puede ayudar a mejorar la vida de las mujeres, sus parejas, sus familias y, en su caso, de su descendencia. El tema es de tal sensibilidad que las autoridades competentes deben atender cabalmente las solicitudes de acceso a información sobre el tema, así como proveer datos de forma focalizada y proactiva.

 

Posicionamiento

 

Organizaciones de la sociedad civil han utilizado el derecho de acceso a la información para incidir en la agenda de derechos sexuales y reproductivos con perspectiva de género. Un ejemplo es el trabajo del Instituto Simone de Beauvoir para monitorear la Estrategia nacional de prevención del embarazo en adolescentes implementada en la administración pasada mediante solicitudes de información. Gracias a ello se identificaron áreas de oportunidad en esta política pública como la falta de servicios de traducción de lenguas indígenas, así como de capacitación del personal de salud sobre uso de métodos anticonceptivos de emergencia para cumplir con el protocolo de atención de a casos de violencia sexual para prevenir embarazos no deseados. El Instituto Simone de Beauvoir también ha capacitado al personal del INAI y ha sido un importante aliado en el impulso de una agenda de transparencia proactiva para que haya información pública específica, detallada y con perspectiva de género que sirva realmente a las mujeres mexicanas para defender sus derechos. El INAI también ha colaborado con otras organizaciones como GIRE y Equis Justicia para las Mujeres con este objetivo.[11]

 

En Tlaxcala se dio un paso más allá y se definió un compromiso en el ejercicio local de Gobierno Abierto. La información pública fue utilizada entre 2016 y 2017 para promover la colaboración entre autoridades y sociedad civil expertas para prevenir el embarazo adolescente en el municipio San Francisco Tetlanohcan. Una solicitud de información a la Secretaría de Salud de Tlaxcala evidenció que existían 196 casos de embarazos en adolescentes, lo que correspondía al 35% de la población del municipio. Se implementó una campaña de educación sexual en colaboración con instituciones de salud y educativas locales, y se difundieron las becas disponibles evitar la deserción escolar entre las jóvenes.[12]

 

Estos ejemplos demuestran que una población informada es capaz de tomar decisiones responsables para su salud individual y para la salud colectiva. Me permito agregar que este es el razonamiento que debe permear en momentos como el actual que enfrentamos la pandemia provocada por el Covid19. Si hay información documentada, confiable y oportuna para las diferentes audiencias, las autoridades ganarán la confianza ciudadana y será más fácil lograr la fraternidad que se requiere para superar tiempos de crisis como estos.

Este Instituto tiene la responsabilidad de velar por la máxima publicidad de la información en materia de salud, pero también de colaborar en que esa información sea útil para la vida de las personas.

 

Propuesta

 

Con esta convicción esta ponencia propone REVOCAR la respuesta del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva e instruirle turnar la solicitud a las unidades administrativas ya mencionadas, para que realice la búsqueda amplia y exhaustiva de la información documental que consigne y/o evidencie el número de condones femeninos que el centro planea distribuir o entregar en las Entidades de Salud de los Gobiernos de los Estados en el año 2020. En caso de no contar con la información requerida, las unidades competentes deberán exponer de manera fundada y motivada las razones por las que no cuenta con la misma, a efecto de que el Comité de Transparencia confirme dicha circunstancia a través de una resolución, que deberá ser entregada a la parte recurrente.

 

 

Referencias

 

[1] https://www.gob.mx/issste/articulos/cartilla-de-derechos-sexuales-de-adolescentes-y-jovenes?idiom=es

 

[2] https://www.who.int/topics/sexual_health/es/

 

[3] http://www.imss.gob.mx/salud-en-linea/planificacion-familiar/preservativo; https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/248507/1_Condon_Femenino_Ficha_Informativa.pdf

 

[4] Cálculos realizados por esta ponencia. Fuente de consulta: https://www.inegi.org.mx/programas/ensanut/2018/default.html#Microdatos

 

[5] Cálculos realizados por esta ponencia. Fuente de consulta: https://www.inegi.org.mx/programas/ensanut/2018/default.html#Microdatos

 

[6] https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2019/EstSociodemo/DefuncionesRegistradas2019.pdf

 

[7] https://www.excelsior.com.mx/nacional/incredulidad-y-estigma-mantienen-epidemia-del-vih-en-mexico/1291448

 

[8] https://www.gob.mx/inmujeres/acciones-y-programas/estrategia-nacional-para-la-prevencion-del-embarazo-en-adolescentes-33454

 

[9] https://www.jornada.com.mx/2019/07/03/sociedad/032n2soc

 

[10] https://www.researchgate.net/publication/251071911_CARACTERISTICAS_DE_LA_MATERNIDAD_ADOLESCENTE_D

E_MADRES_A_HIJAS

 

[11] https://equis.org.mx/toolkit/

 

[12] https://iaiptlaxcala.org.mx/iaiptlaxcala/tlaxcalagobiernoabierto/sexualidadresponsable.html

 

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